Cuando me veo apegada a mi hijos que ya son grandes…
Entonces me observo y me doy cuenta de la necesidad de soltar esas creencias sobre protectoras, que además, me generan miedos, pues no tengo ya control sobre la vida de mis hijos!
Esas creencias tienen el trasfondo de no ver que los hijos ya son adultos, ya no son niñitos que necesitan de una madre!
Me observo, observo lo que siento, me abrazo a mi misma… respiro con consciencia…
Esta aceptación a mi misma tal como soy, es lo que me permite seguir navegando mar adentro.
Sigo observando sin juzgar nada:
Cada tanto caigo en este sentir respecto a ellos… veo mi apego… respiro… intento soltarlo asumiendo mi impotencia… no tengo que cambiar nada…solo tengo que mirarme a mi… sentir… aceptar la Vida como es… aceptar que cada uno tiene la fuerza necesaria para llevar adelante su propia vida…permitir al otro que experimente su vida (en este caso los hijos)… ver al otro como adulto que es… verlo con poder personal para llevar adelante su propia vida…
Asumo la Vida como es, suelto el deseo que sea como yo quiero q sea… todo está bien así… Tranquil@… la Vida sabe…
Gracias… Gracias… Gracias! Confío en la Vida! Gracias!
Suelto y Confío! Algo Más Grande nos guía!
Gracias… Gracias… Gracias!
Poniendo
para Vivir con ConSciencia
Cuando caigo en un “apego”, detrás hay miedo…
¿Qué me dice ese miedo?
Pues en este caso que no estoy en mi lugar de madre, detrás de mi hijo, apoyando su experiencia, sino que estoy inmiscuyéndome entre él y su vida; al intentar cambiarlo o que haga lo que a mi me parece que debería hacer, no estoy aceptándolo como es… y así, sutilmente me alejo del Amor… veo …observo…gracias…vuelvo a mi lugar, me visualizo detrás de mi hijo…apoyando no reparando… elevo la mirada… miro a la Luz de la Vida… abro mis brazos a la vida…siento que somos guiados hacia esa luz… no estamos solos, estamos siendo guiados y conducidos por Algo Más Grande…me entrego a la Vida como es…cada uno en su lugar… mirando y sirviendo a la Vida… qué alivio… gracias, gracias, gracias!
Dejar ir
Dejar ir no es estar en el medio arreglando todos los resultados, sino permitir a otros que influyan en sus propios destinos.
Dejar ir no es ser protector, es permitir a otro que enfrente la realidad”. Louise Hay
Decía Carl Jung que “la carga más pesada que lleva un niño es la vida no vivida de sus padres”.
”Hijo hoy te suelto, yo me encargo de mi vida y te libero de mis expectativas, reparte tu amor en el mundo y florece con plenitud, así nos honras”.