La Honestidad desde el Amor y la honestidad desde el ego

Feb 11, 2020

La Honestidad desde el Amor y la honestidad desde el ego

A veces decimos que somos “honestos”, porque decimos lo que pensamos. Pero resulta que aquello que pensamos son ideas de división, separación, exclusión. Claro que, muchas veces, son creencias inconscientes; hasta que surge algún conflicto con otro/s y uno dice “¡pero si yo fui honesta/o!” Si fui honesta/o, pero si mi honestidad causó un conflicto, es que se alimenta de pensamientos del ego, de separación. Si creo que fui honesto/a y pierdo la paz, es una honestidad que viene del ego, ese sistema de creencias que nos lleva hacia la ilusión que estamos separados de la Fuente y de los otros.
La honestidad que viene del ego separa, divide y excluye.
Todo conflicto es un efecto y la causa está en la mente que podemos aprender a ver.
Entonces, podemos observar y discernir que hay una honestidad que viene del ego. Desde ahí me arrogo la idea que puedo excluir a otro/s, porque asi lo siento.
Este es el cuento que nos hacemos a nosotros mismos, si solo nos quedamos en esta idea egoica. Que no es lo que soy, porque lo que soy es Luz eterna e infinita, puro amor, pero si escucho la voz del ego y me creo honesta/o porque “digo lo que siento“, me engaño a mi misma/o, fabrico conflictos y hago daño a mi misma/o y a otro/s.
Despertar implica aprender a ver la relación de “causa y efecto” en nuestra vida cotidiana. Aprender a ver desde dónde pienso, siento y hago; si desde el ego o desde el verdadero Ser.
¡La buena noticia es que podemos aprender a ver!
Puedo aprender a ver y discernir para no quedar atrapada/o fabricando conflictos, y elegir extender amor, como lo hace el Creador.
Puedo observar: si surge un pensamiento de separación, no viene del Amor. Si es un pensamiento de lo alto, del Amor, une e incluye todo.
La Honestidad que viene de lo Alto, del Amor, lo incluye Todo. Nadie queda afuera.
Aprender a discernir cuándo es una y cuándo es otra, es esencial para purificar la mente de distorsiones que nos separan unos de otros.
Recordemos que la mente no es personal, es compartida, con lo cual, aquello que cada uno observe con consciencia en si mismo, es un aporte que ilumina la mente que compartimos todos.
No hay un otro ahí afuera, no hay un Juan, un Pedro, una María, hay una mente compartida que podemos aprender a ver y liberar.
Al observar las interferencias que obstaculizan el Amor que somos, nos liberamos.
Lección del día del Libro de Ejercicios de Un Curso de Milagros
LECCIÓN 42
Dios es mi fortaleza. La visión es Su regalo.

ByMaría Guadalupe Buttera

Nací en SANTA FE, ARGENTINA el 17-04-1966. Me desempeño como Escritora y Comunicadora sobre Desarrollo Personal y Espiritual, facilitando procesos de transformación interior. Guía y Acompañamiento para la Paz Interior.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Scroll Up