Reconocer la “culpa e ira inconscientes” para poder liberarnos

Dic 17, 2019

Reconocer la “culpa e ira inconscientes” para poder liberarnos

El cielo no es un lugar donde vamos cuando morimos; el cielo es el recuerdo que somos Amados Eternamente por el Creador.
El infierno es el deseo de dudar el Amor que somos; es el deseo de negar a Dios, de matar a Dios.
La culpa inconsciente que surge de la loca idea de habernos separado del Creador, nos hace creer que vamos a ser castigados. Todo surge de la mentira del ego; y solo podemos liberarnos cuando nos volvemos conscientes de esas falsas ideas.
Un error muy frecuente es intentar negar el ego, negando el miedo, la culpa, la ira. Y esto lo torna más poderoso. Se trata de volvernos conscientes, ver, observarlo en nosotros, de la mano de Jesús. Estamos muy apegados al sistema del ego, y solo dándonos cuenta podemos dejar de ser sus esclavos y trascenderlo.

Al reconocer la culpa, el miedo, la ira, que surgen de la falsa creencia de estar separados de Dios, podemos liberamos de este auto engaño; entonces el Amor de Dios aflora a nuestra consciencia.

El Curso de Milagros nos dice que la meta del ego es el asesinato (T-23.III.1:5). No podemos ignorar los deseos ocultos de matar, es mirándolos de la mano de Jesús como podemos, de su mano, atravesar la inestabilidad, experimentar la naturaleza ilusoria de nuestra culpa y miedo, el “aparente terror” al que se refiere el Curso (T-18.IX.3:7), y conocer el Amor de Dios que nos sostiene verdaderamente.

Entonces, de la mano de Jesús, navegamos mar adentro del oscuro inconsciente colectivo que compartimos, observamos la culpa, el miedo, la ira, el deseo de venganza; observamos la proyección de estas emociones a nuestros hermanos. Observamos la ira y el deseo oculto de matar, el deseo inconsciente de matar a Dios creyendo que tenemos que protegernos de su ira al haberlo abandonado; todo ello consecuencia de la LOCA IDEA del EGO que NOS ATRAPA si lo negamos y no nos damos cuenta.

Tenemos ya todas las comprensiones para ver, vernos, y liberarnos. Recordando la verdad de nuestro Ser unido eternamente al Amor de Dios.

T-23.III.1:5   Su única intención es asesinar, y ¿qué forma de asesinato puede encubrir la inmensa culpabilidad y el terrible temor a ser castigado que el asesino no puede por menos que sentir?
T-18.IX.3:7  Pero Dios puede llevarte hasta allí, si estás dispuesto a seguir al Espíritu Santo a través del aparente terror, confiando en que Él no te abandonará ni te dejará allí.
¡Muchas Gracias por apoyar nuestra labor!
Entrena tu mente con los ejercicios diarios de UCDM. Comparto sobre ello en este link:

ByMaría Guadalupe Buttera

Nací en SANTA FE, ARGENTINA el 17-04-1966. Me desempeño como Escritora y Comunicadora sobre Desarrollo Personal y Espiritual, facilitando procesos de transformación interior. Guía y Acompañamiento para la Paz Interior.

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