Tomar a nuestro Padre

Jul 9, 2016

Tomar a nuestro Padre

Carta de Bert Hellinger a su padre

Querido papá:

Tanto tiempo no supe lo que me faltaba en lo más íntimo. Tan sólo hasta ahora comienzo a captar, que fuiste tú, quien día a día aseguró nuestra supervivencia, sin que hayamos sentido en el fondo, cuánto amor se desbordó de ti hacia nosotros, siempre de la misma manera, siempre en vista de nuestro bienestar y, no obstante, como excluido de nuestros corazones.

¿Alguna vez te hemos dicho lo fantástico que fuiste como nuestro padre?

También ahora te mantienes a cierta distancia, en forma amable, sin esperar algo de mí que quite un tanto de tu grandeza y tu dignidad. Tú sigues siendo el grande como mi Padre, y yo te tomo y todo aquello que te debo, como el hijo por ti amado.

Querido papá, Tu Toni (Así le llamaban a Bert Hellinger como niño en casa).

Esta carta invita a una práctica sanadora: escribir una similar a tu propio padre y guardarla en un lugar especial, como sugiere Hellinger, para abrir el corazón y reconocer su rol esencial en la vida

Inspirado de las enseñanzas de Bert Hellinger

Querido papá:
Tomo de ti la vida, toda, entera.
Con lo bueno y con lo difícil.
La aprovecharé para alegría tuya.
No habrá sido en vano.
La sujeto firmemente y le doy la honra.
Te tomo como mi padre,
y tú puedes tenerme como tu hijo.
Tú das, yo tomo.
Querido papá:
Me alegro de que hayas elegido a mamá.
Tomo la Vida y haré algo bueno con esta Vida.
Gracias Gracias Gracias 💜

Y luego nos giramos para mirar hacia adelante, hacia la Luz de la Vida que siempre nos guía y siempre nos guiará. Disponibles para vivir plenamente desde el Amor que nos creó:

 

“Cuando un hijo se inclina delante de su padre y éste le da su bendición, ambos se incorporan a la corriente de la vida y se someten a ella.
El gesto del padre de bendecir a su hijo va mucho más allá de su simple relación interpersonal: de hecho, es todo el linaje que, a través del padre, reconoce al hijo”. Bert Hellinger

Para meditar

Mi padre
Queridos oyentes,

cuando intentamos elegir entre nuestra madre y nuestro padre,
nos sentimos atrapados.
A menudo, nuestra madre está en primer plano
y nuestro padre más bien en el fondo, apartado.
Sin embargo, sentimos un profundo anhelo por él.

Hoy lo pongo en primer plano.

Mi padre me hace completo.
A través de él me experimento como entero,
porque él es distinto a mi madre.
A través de él veo a mi madre como menos poderosa.
Su grandeza está limitada por mi padre.
En armonía con él, puedo soportar su grandeza.
Gracias a mi padre, ella permanece para mí tan humana,
que puedo tomarla completamente,
junto con mi padre, completamente.

Y también ocurre al revés:
A través de mi madre, mi padre regresa a la tierra,
también mi padre celestial.
Con ella, también el cielo llega a la tierra.

¿O contradice esto la imagen del ser humano
tal como Dios lo creó con el mundo?

Según esa imagen, tal como la describe la Biblia en el relato de la creación,
Dios ve su propia imagen en el ser humano.
En ese relato se dice que Dios creó al ser humano a su imagen.
¿Qué imagen era esa?
Era la imagen del ser humano como hombre y mujer,
como padre y madre.

¿Dónde encontramos esa imagen?
¿Dónde permanece esa imagen?
Permanece en la tierra.

¿Dónde encontramos la imagen de Dios?
¿Dónde encontramos la imagen que Dios tiene de nosotros?

La encontramos en nuestro padre y en nuestra madre – en la tierra.
Cuando nuestro padre encuentra su lugar pleno en nuestro corazón,
también tendremos una semana feliz.

Suyo,
Bert Hellinger

María Guadalupe Buttera G.

PorMaría Guadalupe Buttera G.

Nací en Santa Fe, Argentina, el 17 de abril de 1966. Me desempeño como Escritora y Comunicadora sobre Desarrollo Personal y Espiritual, facilitando procesos de transformación interior. Op. en Psicología Social. Counselor. Docente Certificada por el Centro Educativo sobre la Enseñanza de Grigori P. Grabovoi

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