Gestionar desde el nivel del amor, V. Konev
El mundo que nos rodea es gestionable. V. Konev
🍀Realizar la gestión desde el nivel del alma, y las acciones deben ser apoyadas e incluso iniciadas, por la conciencia.
🍀siempre el desarrollo continúa y plantea nuevas tareas…O sea, que la persona siempre está añadiendo nuevos elementos a su conocimiento anterior y siempre está presente el elemento eterno… si nos preguntamos cómo se puede encontrar aquellas tareas nuevas que sean también interesantes para las personas y que reflejen su libertad de elección, su libre albedrío, pueden decidir qué quieren hacer actualmente. O sea, por ejemplo, puede darse el caso que una persona ha asimilado totalmente todos los conocimientos necesarios para la realización de todas sus profesiones. Y pues, la persona se plantea la pregunta, ¿qué más puedo aprender? Y aquí la respuesta se va a dar como resultado de una investigación personal individual de cada persona, que cada persona tiene que dirigirse a Dios, donde la persona siente a Dios al nivel de su propio infinito…puede tocar, por ejemplo, la tarea de enseñar a todos lo que él sabe hacer…
🍀Dios al crearnos también nos convirtió en fenómenos del mundo circundante. Bueno, el mundo circundante, obviamente, es el nivel del diálogo de Dios con nosotros.
¿Cómo llegar al nivel donde el mundo y los elementos del mundo se vuelven gestionables?
Las acciones tienen que ser de carácter creador y constructivo y tienen que nacer del amor.
🍀se trata de eventos y de cosas que vienen hacia nosotros y Dios nos mira y quiere ver cómo nosotros vamos a actuar con esto que nos llega. Cómo vamos a trabajar con estas nuevas circunstancias… aquí no solamente se trata de asegurar que el mundo sea gestionable, sino también que nosotros sepamos gestionar aquellos eventos que todavía no se han creado. Véase el futuro como tal.
🍀se trata en la realidad de una cantidad infinita de tareas, pues cada persona tiene las suyas propias
🍀la macrogestión tiene que ver con la manera en que nosotros podemos realizar esta tarea que nos envió Dios… cada uno abre un camino y luego emprende ese camino y sigue por ese camino, recorre ese camino.
Gestión Colectiva
Vamos entonces a observar nuestro cuerpo. Vamos a observar nuestro cuerpo suavemente. Vamos a sentirlo.
O sea, donde el cuerpo es cada vez más perceptible para nosotros. Ciertas características de nuestro cuerpo. Por ejemplo, una sensación de calor.
El calor que proviene de nuestro propio espacio interior. Como una manifestación de la armonía. Vamos a sentir así la armonía de la acción de nuestro cuerpo.
Vamos a sentir el cuerpo plenamente. Vamos a observar nuestra respiración. Vamos a sentirla y vamos a ver cómo estamos reaccionando cada vez más rápidamente a cualquier cosa que ocurra tanto dentro de nosotros como en nuestro entorno.
Vamos a observar las corrientes energéticas dentro de las cuales nos encontramos. Vamos a tocar desde fuera el área donde se concentran nuestras emociones. Vamos a ver la consecuencia de este contacto, que es la creación de un espacio interior de libertad dentro de nosotros.
Vamos a entrar en el espacio de nuestro pensamiento. Vamos a hacer esta entrada, esta introducción, esta penetración con niveles cada vez más altos de percepción. Y con ello vamos a sentir, a percibir una cierta densidad de ese espacio.
O sea, que vamos a sentir ese espacio como más real, más palpable. Y también vamos a sentir qué es lo que ocurre dentro del espacio de nuestro pensamiento, precisamente debido a esa densidad. Y vamos a expandirnos, digamos, a esparcirnos con nuestra percepción dentro de ese espacio.
Vamos a sostener esa percepción por unos cuantos segundos. Luego vamos a percibir nuevamente nuestro cuerpo. Manteniendo esta observación vamos a confirmar que estamos actuando con plena conciencia.
Y en este nivel podemos establecer que, por ejemplo, estamos realizando una gestión ahora mismo, en el día de hoy. Y vemos que esta acción está organizada precisamente por el amor.
Y sentimos que no hay ninguna separación con esa tarea de la cual nos ocupamos ahora, lo que estamos realizando ahora. Y tenemos que ver cómo es posible que esta gestión llegue al área que hemos observado anteriormente, creando una base absolutamente real. Y vamos a mirar a Dios que creó el mundo y desde entonces a cada instante lo está recreando.
Donde cada acción, cada elemento y cada acción de Dios de por sí puede considerarse como él. Y donde cada una de las acciones no es solamente infinita, sino conscientemente reconocidas por él. Y cada una de estas acciones es indispensable para la acción siguiente y en general para la vida eterna, para la vida infinita.
Y nosotros ahora podemos percibir no solamente que la vida como tal existe, sino que hay un nivel de la vida infinita, eterna. Y esto va a ser aquella realidad a la cual nosotros mismos también estaremos. Y donde el criterio principal de que aquí también se trata de la vida eterna es precisamente esa posibilidad de elección.
Cuando agregamos, añadimos algún elemento a la acción y cuando nosotros decidimos, por ejemplo, qué más vamos a hacer a partir de ahora. Por ejemplo, hacemos un plan para el día siguiente. Puede ser que ya tengamos ese plan y ahora pues toca confirmarlo, reforzarlo.
Puede ser que haya personas que consideren desde su propio punto de vista que ellos han hecho todo lo necesario. Y esto puede aplicarse para el primer caso, para el segundo caso, para cualquier otro caso del que ni siquiera hemos hablado. O sea, buscar respuesta a la pregunta qué otra cosa vamos a hacer ahora.
Puede ser que esto no es simplemente una respuesta lógica como continuidad de aquello que ya hemos empezado, que ya hemos realizado. Sino es la entrada en otro nivel. O sea, que nosotros ahí estamos prácticamente conociendo y estudiando, investigando el movimiento de Dios dentro de toda la realidad.
O sea, que Dios que está creando todo el tiempo y está recreando toda la realidad, tiene todavía algo que aprender. ¿Qué va a hacer él en el siguiente instante? O ¿qué va a hacer él dentro de varios instantes o minutos o horas? O sea, que él tiene una cantidad enorme de eventos infinitos que él creó y él mismo es infinito. Y cómo Dios gestiona esos eventos que existen como eventos infinitos.
O sea, donde en esos eventos están presentes una cantidad infinita de otros seres vivos, humanos, animales, plantas, el planeta. Para que este evento continúe como algo creado por él y que por tanto se desarrolla sin parar. Y para que todos aquellos que están dentro de esa misma acción actúen de la misma manera que él actúa.
Y tenemos que entender que al ver todo esto, que aquello que él organiza también es exacto, preciso. O sea, que son eventos alegres, eventos felices, positivos para todos aquellos que participan en los mismos. Incluso para aquellos que no entienden plenamente estos eventos o por alguna razón se oponen a los mismos.
Y pues vamos entonces a ver esto en términos concretos. O sea, no solamente donde vemos las circunstancias entre las cuales existimos, sino donde estamos dentro del proceso del desarrollo infinito. Vamos a ver entonces este aspecto que es un criterio de la vida eterna.
Y entonces podemos comprender cómo es que Dios nos enseña todo el tiempo durante nuestro desarrollo infinito y eterno. Y donde Dios nos enseña también mediante la visión de todo el mundo que nos rodea. Y vamos entonces a elegir aquel mundo, aquellas circunstancias que nos hablan de Dios, que pueden expresarse, por ejemplo, en algún fenómeno de la naturaleza o en las palabras de una persona que habla.
Y vamos a sentir todo esto que nos viene de Dios. Y nos vamos a dar cuenta que el mundo que nos rodea es gestionable. O sea, que estamos viendo ese espacio y nos damos cuenta que en un cierto sentido somos la continuación de Dios mismo.
Y a pesar de que tengamos nuestras propias tareas personales, individuales también, comprendemos perfectamente que tenemos la responsabilidad por el mundo entero. Y esto está en nuestro pensamiento, nuestras emociones, en nuestras acciones, en las acciones siguientes que parten de nuestros pensamientos. Donde podemos vernos también en otras acciones que no vienen.
Puede ser que lleguemos incluso a sentir que estamos como respirando la vida eterna. O sea, como que nosotros sentimos la vida eterna dentro de nuestra respiración. Y nuestra propia respiración sirve de testimonio de que nosotros estamos ya en la vida eterna.
Y todo debe estar sincronizado a ese nivel, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, planes. Y sentimos a la vez que somos libres. Y como que incluso estamos como adquiriendo, obteniendo la verdadera libertad.
Y de esa manera nuestros propios pensamientos a cada instante nos muestra que Dios a cada instante nos enseña concretamente los fenómenos de este mundo. O sea, que él es muy estable en este sentido de que nos está dando un mundo que es gestionable siempre. Y puede ser que lleguemos a sentir que somos capaces de gestionar incluso aquellos sistemas que en este momento todavía no están realizados.
Como por ejemplo la resurrección universal, la época de la no muerte, la felicidad universal, el conocimiento verdadero y profundo de qué es realmente la vida eterna. Aquí mismo, ahora, en este instante dentro de nuestro cuerpo físico. O sea, no solamente saber que la vida eterna existe, sino cuando podemos realmente sentirlo en nuestro cuerpo.
O sea, que podemos realizar la tarea de asegurar la estabilidad de la vida eterna dentro de nuestro cuerpo físico. Pero en este instante nuestro cuerpo está actuando de acuerdo con las leyes de la vida eterna. O sea, que nos estamos rejuveneciendo todo el tiempo y nos estamos sanando.
O sea, estamos tomando conciencia de la presencia de los elementos indispensables de la vida eterna dentro de nuestro cuerpo. Y pues nosotros estamos realizando esta acción para todos, no solamente para nosotros. O sea, incluimos también a aquellos que todavía no tienen realizado plenamente este nivel.
Que Dios nos está mostrando el mundo que nos rodea desde nuestro cuerpo. Vamos a observar esto durante dos minutos, aprovechando esta gestión colectiva. Guardando esa intención de transmitir ese conocimiento a los demás también.
O sea, nos damos cuenta que aquí nosotros somos como la continuación de la acción de Dios para extender su propia acción a todos. Vamos a observar esto en silencio. Y mantenemos ese conocimiento y esa convicción de que no solamente nosotros somos capaces de gestionar y transmitir ese conocimiento de cómo se hacen las gestiones al resto de los humanos, sino que sabemos que el mundo siempre es gestionable. O sea, esto es algo que fue dado por el Creador y él está gestionando junto con nosotros. O sea, que cuando se gestiona, se actúa realmente ahora mismo.
Y vamos a quedarnos con lo que hemos aprendido de este trabajo. De cómo se ha desarrollado nuestro espíritu, la estructura de nuestro espíritu con este trabajo. O sea, vamos a tratar de destacar lo que hemos logrado.
Y con esto podemos terminar. Gracias por la participación y por el trabajo de la macro salvación en la que siempre damos, ponemos una parte nuestra.
Viacheslav Konev, 26/05/2025